Estos tiempos no tienen precedentes. COVID-19 puso el mundo patas arriba, dando lugar a respuestas de emergencia de salud pública que dejan a muchos sintiéndose inseguros, expuestos y asustados. Con tanta ambigüedad hay una cosa segura: estar en un estado constante de angustia es perjudicial tanto para el cuerpo como para la mente.
Afortunadamente, tenemos a nuestro alcance una de las herramientas más poderosas para curarnos: ¡la risa! Existen numerosas pruebas clínicas que avalan los beneficios de la risa para la salud. Y aunque pueda parecer que fomentar la risa en estos momentos no es apropiado, hay existe un lugar para ella. El humor es una herramienta utilizada por el cerebro para ayudar a gestionar y redirigir una respuesta de hiperestrés. Sabemos que reírse a carcajadas alivia el cuerpo. Y a veces encontrar el humor en lo absurdo de una situación puede hacerla menos desalentadora.
Nuestro cuerpo reacciona visceralmente ante una experiencia humorística. Tras una carcajada, se liberan sustancias químicas por todo el cuerpo que actúan para curar y relajar nuestro sistema biológico, lo que significa que nuestras células consideran la risa como una medicina natural.
La risa ayuda a aliviar los síntomas físicos del estrés. Al reír, los músculos del torso se tensan. Esta tensión aumenta temporalmente la circulación y la tensión arterial. Sin embargo, inmediatamente después de una carcajada, la tensión desaparece. El ritmo cardíaco y la presión arterial disminuyen, lo que inspira una sensación de relajación holística.
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A un nivel más microscópico, la risa libera un torrente de endorfinas. Las endorfinas son sustancias químicas naturales que "sientan bien" y tienen la capacidad no sólo de aliviar el estrés, sino también de mitigar el dolor. También sabemos que la risa disminuye la presencia de hormonas del estrés y favorece la función de las células inmunitarias y los anticuerpos. Así que una buena carcajada también proporciona un refuerzo adicional de la función inmunitaria.
Y la risa también tiene beneficios cognitivos. A menudo, después de disfrutar de algo humorístico, es más fácil conceptualizar las situaciones con una perspectiva "global". Adoptar esta mentalidad puede ayudar a percibir las cosas como menos amenazadoras. Con esta perspectiva más amplia, el cerebro puede considerar de forma realista la información que antes consideraba abrumadora, lo que conduce a una toma de decisiones más racional y productiva.
Cuando la vida cotidiana resulta pesada, la risa puede detener en seco las emociones negativas y sustituirlas por sentimientos de gratitud, presencia y abundancia. Una actitud positiva es más resistente y adaptable, lo que a largo plazo conduce a estrategias de resolución de problemas más constructivas.
Uno de los resultados más profundos de la risa es que puede fomentar una profunda conexión social. Compartir un momento de alegría con otra persona, especialmente en medio de algo difícil, es verdaderamente unificador. Compartir un chiste ayuda a rebajar la tensión y a mantener la conexión con quienes más importan.
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En última instancia, es importante tratar de mantener una perspectiva con los pies en la tierra en medio de lo que parece un caos. Proporciónate un poco de flotabilidad extra manteniendo el humor y dando prioridad a un poco de risa.
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