La exploración visual es algo que la mayoría de nosotros hacemos constantemente sin darnos cuenta. Echamos un vistazo a las estanterías del supermercado para encontrar un producto que nos resulte familiar, buscamos en la carta de un restaurante nuestro plato favorito, buscamos en el calendario una cita próxima o echamos un vistazo a una sala llena de gente para encontrar a alguien que conozcamos.
Sin embargo, tras sufrir un « accidente cerebrovascular », un «lesión cerebral traumática » (LCT) u otra afección neurológica, el escaneo visual puede resultar sorprendentemente difícil. Una persona puede pasar por alto información de un lado de la página, perder el hilo mientras lee, tener dificultades para encontrar objetos en un entorno desordenado o tardar mucho más de lo esperado en localizar un objeto concreto.
La buena noticia es que el escaneo visual se puede practicar. Las actividades estructuradas de escaneo visual pueden ayudar a las personas a desarrollar estrategias de búsqueda más sistemáticas, al tiempo que integran la atención, el procesamiento visual y otras habilidades cognitivas.
A continuación se presentan actividades de exploración visual que pueden adaptarse a adultos y a diferentes niveles de capacidad.
El escaneo visual es el proceso de explorar sistemáticamente el entorno visual para encontrar información relevante. Consiste en desplazar la atención y la mirada de un lugar a otro, al tiempo que se identifica y se procesa la información visual.
El escaneo visual está estrechamente relacionado con el seguimiento visual, aunque es diferente de este.
Estas habilidades se solapan, pero no son intercambiables. Es posible que una persona sea capaz de seguir con fluidez un objeto en movimiento y, sin embargo, tenga dificultades para escanear de forma sistemática una página con mucho contenido.
El escaneo visual es especialmente importante para actividades cotidianas como leer, localizar objetos, orientarse en distintos entornos, consultar horarios, buscar información en un formulario e identificar peligros.
En el caso de las personas con trastornos neurológicos, la capacidad de explorar visualmente el entorno también puede verse afectada por déficits del campo visual, negligencia espacial unilateral, problemas de atención u otras dificultades cognitivo-visuales. Por consiguiente, los problemas persistentes a la hora de explorar visualmente el entorno deben ser evaluados por un profesional sanitario adecuado, en lugar de darse por sentado que se trata de un simple «problema de visión».
El escaneo visual es algo más que una habilidad relacionada con el movimiento de los ojos. Para realizar un escaneo eficaz, es necesario que la persona determine qué información es relevante, mantenga la atención, desplace la atención de un punto a otro, ignore las distracciones y recuerde lo que está buscando.
Las investigaciones sobre la rehabilitación de la «accidente cerebrovascular » se han centrado específicamente en el entrenamiento del barrido visual en personas con negligencia espacial unilateral. Los estudios han demostrado que las intervenciones estructuradas de barrido pueden mejorar el rendimiento en las pruebas de negligencia y, en algunos casos, en las actividades funcionales. Sin embargo, las investigaciones también sugieren que el barrido es solo un componente de un enfoque de rehabilitación más amplio, y que los resultados pueden variar en función de la discapacidad subyacente de cada persona.
Por eso, los mejores ejercicios de exploración visual van más allá de las repetitivas fichas de «busca la letra». Lo ideal es que la práctica pase de simples búsquedas visuales a tareas cada vez más complejas y funcionales.
Los ejercicios de seguimiento visual suelen mencionarse junto con las actividades de exploración visual, aunque ambas habilidades son diferentes.
La búsqueda de elementos específicos es una de las formas más sencillas de practicar el escaneo visual. A la persona se le muestra una página que contiene varias letras, números, símbolos u otros estímulos visuales, y se le pide que localice todas las apariciones de un elemento específico.
Por ejemplo: «Busca y tacha todas las letras “A”».
La persona debe examinar visualmente la página, identificar cada «A» y marcarla, sin dejar de buscar otros objetivos.
Empieza por:
Anima a la persona a que utilice una estrategia de búsqueda coherente, como, por ejemplo, leer de izquierda a derecha y luego pasar a la siguiente línea.
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A medida que mejore la precisión, introduce:
El objetivo no es simplemente completar la tarea más rápido. La precisión, la coherencia y la capacidad de aplicar una estrategia de búsqueda organizada son indicadores importantes del rendimiento.
Una vez que la identificación básica de objetivos resulte más fácil, el escaneo visual puede combinarse con exigencias cognitivas adicionales.
La búsqueda visual alterna consiste en que la persona localice diferentes tipos de objetivos siguiendo una secuencia determinada.
Por ejemplo: «1 → A → 2 → B → 3 → C»
La persona debe escanear la página, localizar el elemento correcto, recordar qué viene a continuación y seguir buscando.
Este tipo de actividad puede incluir el escaneo visual, la atención selectiva, la atención alternada, la memoria de trabajo y la discriminación visual.
Empieza con una secuencia sencilla de movimientos alternados y ve aumentando poco a poco la dificultad.
Por ejemplo:
Nivel 1: Encuentra todos los números
Nivel 2: Busca todos los números y todas las letras por separado
Nivel 3: Alterna entre un número y una letra
Nivel 4: Alterna una secuencia más larga
Nivel 5: Completa la secuencia utilizando una representación visualmente más compleja
Esto permite aumentar la exigencia cognitiva sin limitarse a reducir el tamaño de la letra o añadir más elementos que recarguen la página.
Una de las mejores formas de hacer que la práctica de la lectura rápida resulte significativa para los adultos es utilizar información con la que puedan encontrarse en su vida cotidiana.
En lugar de una página llena exclusivamente de letras o símbolos, utiliza:
Plantea a la persona un objetivo o una pregunta concreta. Por ejemplo: «¿A qué hora es tu cita del jueves?» o «Averigua el precio del bocadillo de pollo». La persona debe examinar el documento, identificar la información relevante y utilizarla para responder a la pregunta.
El escaneo visual cotidiano rara vez consiste en buscar una letra aislada en una hoja en blanco. Normalmente, las personas escanean con el fin de lograr un objetivo concreto.
Por lo tanto, el uso de materiales funcionales aporta una importante dimensión de relevancia a la práctica del escaneo visual.
Además, permite a terapeutas determinar si una persona es capaz de aplicar una estrategia de análisis de ejercicios estructurados a situaciones más realistas.
El escaneo visual resulta más complicado cuando el entorno contiene una gran cantidad de información que compite entre sí.
Piensa en cuando buscas las llaves en la encimera de la cocina, llena de cosas, o en cuando tienes que encontrar un artículo concreto en una estantería del supermercado.
Estas situaciones exigen que la persona localice un objetivo al tiempo que descarta la información visual irrelevante.
Coloca varios objetos sobre una mesa u otra superficie similar.
Pídele a la persona que busque un objeto concreto: «Busca el bolígrafo azul».
Cuando lo hayan encontrado, aumenta la dificultad: «Busca el bolígrafo azul, el mando de la tele y las llaves».
Puedes aumentar aún más la dificultad de las siguientes maneras:
El profesional sanitario también puede observar cómo busca la persona. ¿Explora el entorno de forma sistemática o vuelve repetidamente a la misma zona? ¿Se le escapa constantemente información de una zona concreta? ¿Necesita indicaciones para seguir buscando después de encontrar un objetivo?
Estas observaciones pueden resultar tan reveladoras como la puntuación final de precisión.
El objetivo final de los ejercicios de lectura rápida no es necesariamente mejorar en la resolución de ejercicios. Se trata de ayudar a la persona a localizar y utilizar la información de forma eficaz en la vida cotidiana.
Por ese motivo, el último paso consiste en integrar el escaneo en actividades significativas.
Entrega a la persona una lista de la compra breve y pídele que localice cada artículo en una estantería o en un expositor simulado de supermercado.
Pide a la persona que busque citas, fechas o eventos.
Pídele a la persona que localice un medicamento concreto o un dato específico en una lista de medicamentos. Esto debe utilizarse como una tarea cognitiva estructurada y no como sustituto de las instrucciones sobre la gestión de la medicación proporcionadas por un profesional sanitario adecuado.
Pídele a la persona que busque un alimento concreto, que identifique el plato principal más barato o que localice productos dentro de una categoría determinada.
Pide a la persona que localice señales, direcciones, escaparates u otra información relevante en un entorno simulado o real, siempre que sea adecuado y seguro.
Las actividades funcionales suelen requerir varias capacidades cognitivas al mismo tiempo.
Por ejemplo, encontrar un producto en un supermercado puede implicar el escaneo visual, la atención, la memoria, la resolución de problemas y la orientación. Leer un horario puede implicar el escaneo visual, la lectura, la memoria de trabajo y la comprensión. Por eso, la práctica funcional puede ser un paso valioso una vez que la persona ha desarrollado una estrategia básica de escaneo.
Los ejercicios de exploración visual deben adaptarse a las capacidades actuales de cada persona y a sus objetivos de rehabilitación.
Facilita la actividad de la siguiente manera:
Haz que la actividad resulte más exigente:
La progresión debe basarse en el rendimiento y no en la dificultad por sí misma. Es posible que alguien que complete una tarea más rápidamente, pero que no alcance varios objetivos, no haya demostrado una mejora significativa.
Al realizar actividades de exploración visual, es recomendable hacer un seguimiento de varios aspectos del rendimiento, entre ellos:
Por ejemplo, una persona que al principio necesitaba que se le recordara con frecuencia que debía leer de izquierda a derecha puede llegar a utilizar esa estrategia de forma autónoma. Ese cambio puede ser clínicamente significativo, aunque el tiempo que tarda en completar la tarea varíe muy poco.
El escaneo visual es una parte esencial de muchas actividades cotidianas, desde leer y buscar información hasta localizar objetos y orientarse en el entorno.
Las actividades eficaces de exploración visual pueden pasar de la simple eliminación de objetivos a tareas de búsqueda visual cada vez más complejas y funcionales:
El seguimiento visual y el barrido visual están relacionados, pero se trata de habilidades distintas. El seguimiento consiste principalmente en seguir un objetivo en movimiento, mientras que el barrido requiere buscar activamente información relevante en un entorno visual. Tener clara esta distinción ayuda a garantizar que las actividades de rehabilitación se adapten a la habilidad que se desea trabajar.
Para las personas que se están recuperando de accidente cerebrovascular, LCT, u otras afecciones neurológicas, las dificultades en el barrido visual pueden afectar a su independencia, seguridad y participación. La práctica estructurada puede ser un componente de la rehabilitación, pero la intervención debe individualizarse en función de las limitaciones subyacentes de la persona y de sus objetivos funcionales.
El objetivo final no es simplemente encontrar más elementos en una hoja de ejercicios. Se trata de ayudar a las personas a encontrar y utilizar de forma eficaz la información visual que necesitan para participar en la vida cotidiana.
Revisado por el Dr. Zachary M. Smith, máster en Ciencias, logopeda certificado (CCC-SLP)
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