Principales conclusiones
Imagina escuchar a alguien hablar, ver las palabras en una página o incluso tener un libro entre las manos, pero sin llegar a entender el significado del lenguaje. Esa es la experiencia que viven muchas personas que padecen afasia receptiva, un trastorno neurológico de la comunicación que afecta principalmente a la comprensión del lenguaje.
La afasia receptiva —también conocida como afasia de Wernicke, afasia fluente o afasia sensorial— altera la forma en que el cerebro procesa el lenguaje que recibe, lo que dificulta la comprensión de lo que dicen los demás o de lo que está escrito, incluso cuando las palabras se oyen o se ven con claridad.
La afasia receptiva se produce cuando se dañan las áreas del cerebro responsables de la comprensión del lenguaje. En la mayoría de los casos, esto afecta al área de Wernicke, una región situada en el lóbulo temporal dominante (normalmente el izquierdo) que ayuda a descodificar el lenguaje y a darle sentido.
A diferencia de otros tipos de afasia, las personas con afasia receptiva suelen hablar con fluidez —es decir, su discurso fluye con facilidad—, pero lo que dicen puede resultar confuso o carecer de sentido. Pueden utilizar palabras inventadas, sustituir palabras por otras incorrectas o encadenar frases largas y gramaticalmente correctas que carecen de un significado claro.
Es importante destacar que la afasia receptiva afecta a la comprensión, no a la inteligencia. Las personas que padecen esta afección pueden no darse cuenta de que sus respuestas o sus conversaciones no tienen sentido para los demás.
Estos son los síntomas más comunes de la afasia receptiva:
Dado que la afasia receptiva afecta principalmente a la comprensión, las personas que la padecen pueden responder de formas que no se ajustan al hilo de la conversación, lo que puede resultar confuso tanto para ellas mismas como para su interlocutor.
La afasia receptiva suele deberse a una lesión en las regiones del cerebro relacionadas con el lenguaje, especialmente en el área de Wernicke. Entre las causas más comunes se encuentran:
El desencadenante más frecuente es accidente cerebrovascular cuando se interrumpe el flujo sanguíneo a determinadas partes del cerebro, lo que provoca la muerte celular y alteraciones en el procesamiento del lenguaje
El diagnóstico de la afasia receptiva implica:
Un profesional sanitario evaluará el grado de comprensión del lenguaje oral y escrito de una persona, así como la forma en que utiliza el lenguaje en una conversación
No existe una «cura» única para la afasia receptiva, pero la logopedia puede marcar una diferencia significativa. La terapia puede incluir:
Cuando el tratamiento se inicia a tiempo y se adapta a los puntos fuertes y las dificultades de cada persona, muchas personas recuperan parcialmente sus habilidades lingüísticas con el tiempo. La recuperación varía considerablemente en función de la causa y la gravedad de la lesión cerebral.
La afasia receptiva afecta a personas reales en situaciones cotidianas, desde las conversaciones con los seres queridos hasta la lectura de correos electrónicos o el seguimiento de un programa de televisión. La paciencia, las estrategias de comunicación de apoyo y una terapia constante son elementos fundamentales para convivir con esta afección.
Algunos consejos para los interlocutores son:
El verdadero progreso no suele deberse solo a las sesiones de terapia, sino también a la práctica diaria y al apoyo.
La afasia receptiva puede ser una afección compleja y a menudo mal entendida, que afecta a la capacidad de una persona para comprender el lenguaje hablado y escrito, aunque deja intactas muchas otras habilidades. Aunque la comunicación puede resultar confusa o abrumadora en ocasiones, es importante recordar que la afasia receptiva no implica una pérdida de inteligencia, sino que refleja un cambio en la forma en que el cerebro procesa el lenguaje.
Con el apoyo adecuado, que incluye terapia del habla y del lenguaje especializada, herramientas basadas en la evidencia y personas que colaboren en la comunicación con el paciente, las personas con afasia receptiva pueden seguir logrando avances significativos. Ya sea que la recuperación implique recuperar la comprensión del lenguaje, aprender estrategias compensatorias o ambas cosas, la práctica constante y el apoyo desempeñan un papel fundamental. Comprender la afasia receptiva es el primer paso para fomentar la empatía, mejorar la comunicación y favorecer la recuperación a largo plazo.
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