Disartria frente a afasia

Disartria frente a afasia

La capacidad de comunicarse es esencial para la experiencia humana. Gracias a ella, podemos expresar nuestras ideas, emociones, pensamientos y sentimientos. Sin embargo, los trastornos del habla y del lenguaje, como la disartria y la afasia, pueden alterar esta capacidad esencial, lo que dificulta tanto el habla como la comprensión de los demás.

En este completo gráfico, desglosamos las diferencias entre la disartria y la afasia, y explicamos sus síntomas, causas y tratamientos.

¿Cuál es la diferencia entre afasia y disartria?

Aunque la disartria y la afasia son trastornos de la comunicación, afectan a diferentes aspectos de la comunicación. La afasia es un trastorno del lenguaje causado por daños en las partes del cerebro que controlan las funciones del lenguaje. Esta afección puede afectar a la capacidad de una persona para hablar, comprender, leer o escribir. Suele aparecer después de un accidente cerebrovascular o lesión cerebral traumática LCT) y su gravedad puede variar en función de la extensión del daño cerebral.

La disartria, por otro lado, es un trastorno motor del habla. Se produce cuando los músculos utilizados para hablar, como los de los labios, la lengua, las cuerdas vocales y el diafragma, se ven afectados por daños en el sistema nervioso (por ejemplo, se debilitan, se tensan demasiado, no se mueven lo suficiente, se mueven demasiado, etc.). A diferencia de la afasia, la disartria no afecta a la capacidad de la persona para comprender el lenguaje o encontrar las palabras. Más bien, le dificulta articular y hablar con claridad.

Se puede padecer disartria sin afasia. Dado que la disartria es un trastorno motor del habla, solo afecta a los músculos que controlan el habla, no a los centros del lenguaje del cerebro. Una persona con disartria puede comprender perfectamente el lenguaje, pero su capacidad para comunicarse verbalmente se ve afectada debido a la dificultad para controlar los movimientos de la boca, la lengua o las cuerdas vocales.
Por ejemplo, alguien con miastenia gravis puede desarrollar disartria debido a la debilidad muscular, pero conservar su capacidad para comprender y escribir con fluidez. Por otro lado, las personas con afasia pueden no tener problemas físicos con los músculos necesarios para el habla, pero tener dificultades para encontrar palabras o dar sentido a las frases debido a daños cerebrales.

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